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29.6.19

Tecnologías de la información aplicadas a logística



Jorge Tesler, director de la consultora TGI Argentina y columnista del programa de radio Hablemos de Logística, analiza el impacto de las nuevas tecnologías de la información en el sector, y profundiza sobre desarrollos basados en IoT e inteligencia artificial.

Definamos que son Las tecnología de la información (TI) es la aplicación de ordenadores y equipos de telecomunicación para almacenar, recuperar, transmitir y manipular datos, con frecuencia utilizado en el contexto de los negocios u otras empresas.
La tecnología se presenta como una herramienta diferencial para realizar cambios sustanciales en la productividad. Permite alcanzar más fácilmente la madurez en la gestión de operaciones, de modalidades y de procesos.
De acuerdo con Gartner Group, en el mundo habrá aproximadamente 20 billones de dispositivos inalámbricos conectados a Internet en 2020. El número revela frente a qué escenario estamos expuestos.
Esto nos impulsa a pensar en el impacto de Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) en la logística y nos exige analizar y diseñar nuevas estrategias. Puntualmente, la compañía de tecnología Cisco estima que el 25% del valor generado por IoT estará relacionado con la logística.
Nos ofrecerá mejoras sustanciales en materia de visibilidad, trazabilidad y control de la cadena. Podremos acceder con mayor facilidad y frecuencia a estanterías con sensores de peso o de dimensiones, carretillas o equipos de movimientos con sensores para prevenir accidentes y para mejorar la gestión del mantenimiento, y aplicaciones para el seguimiento de rutas y de repartos de las flotas de transporte, fundamentalmente, para la última milla. La sensorización será cada vez más frecuente. Este es un campo en el que debemos trabajar.
Los nodos de Internet nos permiten conectar dispositivos, lo que tendrá un impacto en los modos de generar y de gestionar los negocios. Vuelve entonces a surgir el concepto de redes logísticas, ahora con un sustento adicional: las redes de conectividad, que son parte de un esquema y de una estrategia que debemos desarrollar.
Tendremos una fuerte necesidad de relacionarnos, de asociarnos y de generar relaciones estratégicas con proveedores y con clientes dispuestos a rediseñar procesos y a revisar la infraestructura de alta tecnología y los sistemas de información. Esa red de múltiples conectividades en tecnología, que atañe a proveedores y a clientes, excede al concepto tradicional de la cadena.

¿Qué opinan las empresas?
Sin embargo, las organizaciones todavía no están preparadas para diseñar sus cadenas logísticas, considerando la disponibilidad de esta tecnología. Las preguntas que les surgen son las siguientes: ¿Cómo se debería integrar esta tecnología en la cadena logística? ¿Qué plataforma debería ser utilizada para desarrollar la aplicación? ¿Qué beneficios alcanzaremos? Creo que las empresas realizan una lectura genérica y casuística respecto de que se están desarrollando aplicaciones, pero no estoy seguro si realmente las están considerando como parte de su esquema de planificación.
Creo que esto ocurre no por desconocimiento o desinterés, sino porque existe un factor de riesgo en las operaciones. Es cierto que hay una restricción para alcanzar conectividad de alta calidad en cualquier sitio, pero estamos apostando a que la situación mejore en el mediano plazo. ¿Cuál es mi mensaje? Hay que ir preparándose. Nos falta conocimiento, referencias y, fundamentalmente, la decisión de incluir estas herramientas en los esquemas de definición estratégica.
La cantidad masiva de información que podremos obtener nos hará cambiar la forma de ver los negocios. Muchas veces, nos abruma y no sabemos qué hacer con ella. Pero debemos entender que puede ser aplicada para mejorar la visibilidad durante el tránsito de un medio de transporte público, seguir y rastrear mercadería s y productos en contenedores o mejorar la productividad en almacenamiento, por ejemplo. Finalmente, estas cuestiones impactarán en los servicios y en el negocio.
Si tuviéramos que armar un ranking de los mejores elementos para optimizar la productividad rápidamente, la tecnología se posicionaría en primer lugar. Algunas pequeñas cosas demuestran que vamos en ese camino. Por ejemplo, participé en reuniones de trabajo, en las que ya se habló sobre sensorizar partes de un proceso. Los drones ya no son solo empleados para efectuar seguimientos, sino para censar barrios. Además, ya se empiezan a conocer los nombres de los fabricantes de sensores en el mundo.



Sistemas inteligentes
Hay otro elemento que podemos agregar a nuestro portfolio de tecnologías aplicadas a la logística: la inteligencia artificial. Estamos frente a un esquema que aprende, entiende y nos orienta a partir de ciertas recomendaciones o en función de la interpretación de nuestros parámetros, modelos de trabajo y patrones de conducta y de decisión.
La inteligencia artificial se perfila como una de las tecnologías exponenciales por su crecimiento, sobre la base de los resultados obtenidos hasta entonces. Hay avances en biotecnología, en neurociencias, y en matemáticas, entre otras áreas. La consultora Gartner ubica la inteligencia artificial como una de las tecnologías más influyentes en los negocios, por segundo año. Debemos estar atentos a cómo esta herramienta comienza a impactar en la logística.
Los expertos señalan que es difícil predecir su evolución en el mundo de los negocios, porque tiene que ver con la reacción de la sociedad ante estos cambios disruptivos. Es muy diferente la respuesta de las personas menores de 15 años, que ya nacen con esta tecnología a su alcance y pueden interpretarla fácilmente, respecto de la de quienes estamos intentando comprenderla y adaptarnos. No es sencillo entender cómo se comportará la sociedad en su conjunto.
¿Aplicar las tecnologías en logística o personas?
Estos desarrollos acercan a las empresas la capacidad de interpretar variables y bases de datos muy grandes en tiempos muy cortos. Nos permite ver el resultado de ciertos patrones que hemos enseñado al sistema. Los expertos denominan “deep learning” a la capacidad de aprendizaje de la tecnología y de los sistemas para reconocimiento de patrones y sus áreas de oportunidad en logística.
Posiblemente, el WMS que hoy tenemos potenciará su capacidad de decisión con esas aplicaciones, podremos sumar al ruteador un volumen muy importante de datos y podremos interpretar comportamientos de las actividades logísticas y las personas que trabajan en esa red. A partir de esto, se podrá generar una cantidad de aplicaciones que potenciarán la productividad.
El contexto nos lleva a reflexionar sobre la función de las personas que hasta entonces realizaban las tareas de logística que ahora la tecnología cumple. Estos sistemas automatizarán el análisis de cierta información y, así, liberará recursos. Pero esto no predice, por ejemplo, que los médicos dejen de ser necesarios, sino que sus roles cambiarán, tendrán otras capacidades y conocimientos. Los transportistas y los choferes tampoco desaparecerán, pero deberán cambiar algunas actividades y, aunque ya no serán responsables de la toma de algunas decisiones, deberán continuar gestionando otras para la resolución de cuestiones diarias. Será necesario formar recursos en otras áreas, para que puedan adaptarse a tomar decisiones complejas.
Esto tiene una doble mirada: la eficiencia obtenida a partir de la automatización, y la responsabilidad de atender a las nuevas necesidades de formación y a las nuevas tareas del comercio. Imagino que habrá centros de monitoreo de operaciones mucho más sofisticados que los actuales. Con estas aplicaciones, tendremos mayor cantidad de información y un nivel de conocimiento superior para interpretar el comportamiento de nuestras actividades logísticas. Tenemos que estar preparados para este mundo más complejo. Hay quienes verán esta circunstancia como su primera oportunidad laboral, y hay otros que estamos intentando entenderlas y utilizarlas.
De esa conjunción, seguramente surja cierta convulsión en los siguientes años.
Pero, atentos: será mucho más inmediata de lo que pensamos.
Jorge Tesler abordó estos contenidos en los programas 510  y 513  del programa de radio Hablemos de Logística. http://webpicking.com/category/hablemos-de-logistica/

Fuente/Autor

22.11.17

Cuál es el futuro? La logística y el Internet de las cosas







El “Internet de las Cosas” (IoT) viene a potencializar la logística con la digitalización de la producción, la cadena de suministro, el almacén y hasta la gestión de flota entre otras.

Ya que la información compartida entre los procesos y objetos cambiará de forma radical los flujos de materiales al interior de las plantas, de tal forma que los proveedores surtirán los pedidos casi de forma automática gracias a los inventarios controlados en tiempo real, lo cual permitirá un trabajo más sincronizado y eficiente entre ingenieros, operarios y administradores de almacén a lo largo de toda la cadena de suministro en las fases de planeación, diseño, desarrollo y manufactura.

El Internet de las Cosas – Se define como la capacidad de todo tipo de objetos para obtener información de su entorno y comunicarse entre si.
Ha llegado no solo para quedarse, sino para transformar el mundo en el que vivimos. Y en algunos casos, como en la logística, ya ha empezado a hacerlo.

Han pasado años desde que comenzamos a oír sobre los electrodomésticos inteligentes, pero ahora nos encontramos en el momento en el que la tecnología y su reducción de costes van a permitir el despegue del Internet de las Cosas

En algunos casos, son mejoras sobre procesos que ya eran posibles, pero que se harán más rápidos, más eficientes y se aplicarán en más situaciones con la universalización y el abaratamiento de las nuevas tecnologías.

Según un estudio de Cisco en 2015, 1.500 millones de aparatos estaban conectados a Internet. Para 2020, su previsión es que esta cifra alcance los 5.000 millones, de los cuales solo el 17% serán ordenadores (pc, tabletas, móviles…). El 83% restante estará compuesto por nuestras zapatillas, nuestros relojes, nuestras gafas, nuestros aparatos de aire acondicionado… o nuestras estanterías y carretillas.





Cómo afectará a la Logística el Internet de las Cosas
El sector de la logística, acostumbrado a ser rápido en la adopción de nuevas tecnologías y que ya hace años que integraba algunos de estos principios y metodologías, será uno de los que acoja con mayor interés este salto adelante. 

Según cálculos de Cisco, hasta el 25% del valor generado por el Internet de las Cosas estará relacionado con la logística
Se estima que durante la próxima década puede llegar a ser de 1,9 billones de dólares. 
Adaptarse al entorno IoT requerirá apuestas e inversiones fuertes por parte de las empresas, pero multiplicará las posibilidades de ofrecer valor y servicio a los clientes.

Cadena de Suministro
La implantación de sensores y su interconexión hace que las cadenas de suministro sean más eficaces y fiables
En la producción se limitan errores por faltas de material, al ser más fácil  y económicamente asumible el control de los mismos. Se reducen ineficiencias por cuellos de botella al tener mejor controlados los flujos de producción, etc.

Esto hace que las cadenas de suministro instrumentos más precisos y fomentará aún más la filosofía Just in Time, lo que repercutirá en un mayor exigencia a los logistas para cumplir unos plazos que, fruto de esta precisión, se están haciendo cada vez más estrechos.

De esta forma, las empresas tienen a su disposición mapas más exhaustivos y exactos de sus procesos. Mejorando el conocimiento del tiempo que se emplea en fabricar, almacenar y transportar sus productos, además de poder conocer el estado de los mismos en tiempo real. Se puede identificar y trazar todo el recorrido de una pieza a través de la cadena de montaje. Detectando retrasos y posibles mejoras.

Almacén
El almacén es también uno de los grandes beneficiados y la variedad de usos y aplicaciones parece casi infinita.

Las estanterías equipadas con sensores de peso y dimensiones  pueden avisar si el palet que se acaba de colocar en una ubicación no corresponde con el que, teóricamente, iba a albergar. O de si la colocación por parte del operario no ha sido correcta y ha de moverse en alguna dirección, o de si corre peligro de caída.

Del mismo modo, las carretillas puede estar equipadas con sistemas de prevención de accidentes, avisando o deteniendo el vehículo ante la proximidad de objetos o personas. O encender y apagar las luces dependiendo de las condiciones visuales del almacén.  También se puede optimizar su recorrido, ahorrando metros y por tanto coste, así como obtener datos sobre su rendimiento y la optimización de las ubicaciones de almacenamiento, según el nivel de rotación.

Un almacén puede tener previsto los lugares de ubicación de los palets que vaya a recibir de diversos camiones atendiendo a su hora de llegada, el tipo de mercancía, su volumen y su peso. Sin que hayan llegado siquiera a su nave y todo ello automatizado.

Gestión de flota
La gestión de flotas, recogidas y repartos es uno de los campos más abiertos a la optimización gracias al Internet de las Cosas. El IoT permite, además de conocer la ubicación de vehículos, disponer de sistemas que avisen de qué conductor es el más indicado para realizar una recogida o, mediante la acumulación de datos, cuál sería el recorrido más indicado para un reparto.
Otro de los datos que pueden monitorizarse es la temperatura de la mercancía. Ante variaciones inesperadas, salta una alarma para avisar al conductor. 
Esto se traduce en que el transportista pueda desviarse a tiempo a una ubicación con temperatura controlada y salvar la mercancía.

De la misma manera, los sensores de movimiento pueden alertar sobre posibles roturas, acelerando el proceso de respuesta a las mismas. También pueden aplicarse como medidas de seguridad, anunciando la apertura indebida de puertas o contenedores o el desvío de un vehículo de su ruta preestablecida. 
La posibilidad de tener todos estos datos en tiempo real mejora la trazabilidad y la visibilidad que las empresas, cada vez más, exigen tener sobre sus mercancías.

A esto hay que añadir los avances instalados en los propios vehículos, que señalen rasgos de fatiga en el conductor, faciliten la navegación, respondan al estado de la carretera, etc. Y sistemas de control de flotas que van más allá de la simple y tradicional situación del vehículo para incluir informes sobre rendimientos, consumos, etc.

Última milla
Se comenta que la última milla exprimirá el Internet de las Cosas, En la última milla es donde las ideas para aprovechar el Internet de las Cosas están siendo más creativas.

Entre las dificultades habituales para realizar entregas a particulares, la estrella es saber si el destinatario está en el hogar. Este problema puede tratar de resolverse con soluciones que indiquen automáticamente al transportista si la persona ha salido de su casa o mediante sistemas que informen al destinatario de la hora aproximada de entrega, teniendo en cuenta el reparto asignado, su ubicación e incluso el estado del tráfico en ese momento, para que pueda avisar de si va a estar disponible o no.

Incluso se podría habilitar el acceso controlado de los repartidores a algunas zonas en ausencia del dueño. Bien podría ser el acceso mediante código a algún armario exterior para entregas, la entrada solo al jardín de la casa o incluso hasta al propio hogar. Identificando qué persona es la que accedería a la parcela, por temas de seguridad. Aunque estas medidas necesitarían una gran confianza por parte del ciudadano.

Los buzones inteligentes también son una opción que se ha empezado a manejar. Estos ‘mailbox’ podrían servir tanto para las entregas como para los envíos. Al notar peso, solicitarían inmediatamente una recogida, mientras que en las recepciones podrían avisar si el peso y dimensiones no corresponden con el bulto esperado, de si ha habido aperturas no permitidas del propio buzón o de si no hay espacio para ejecutar la entrega.

Las posibilidades del Internet de las Cosas en la logística son casi infinitas. 
Si bien en varios casos se basan en ideas ya existentes, como la trazabilidad, su implantación masiva y la profundización en la variedad y precisión de los datos recibidos suponen un salto de nivel cualitativo. 

En definitiva, Es una gran oportunidad para aumentar el valor ofrecido al cliente, con una cantidad de beneficios por delante.


 Fuente:  
FEBRERO 10 2016

 

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